Un tema de vital importancia hoy en día es el referente a la planificación financiera. Cómo tengo que distribuir mi dinero hoy de cara al mañana.

 

A pesar del esfuerzo que pueda suponer dedicar una parte de los actuales ingresos a asegurar el bienestar futuro, el empezar cuanto antes es de vital importancia. ¿Por qué es así?

 

Debido a la capitalización compuesta, ésta es un poderoso aliado, cuanto antes empecemos a ahorrar mayor será el efecto apalancamiento. Pongamos un ejemplo sencillo pero muy revelador:

 

Si al nacer, nuestros padres depositan 2.000 euros en una cuenta remunerada al 5% y no tocamos ese dinero hasta la jubilación a los 67 años, al cabo de ese periodo con el tipo de interés constante, veríamos cómo esa cantidad  se transforma en 52.567€.  Si en lugar de invertir ese dinero al principio, lo hacemos a los 20 años, tendríamos a la edad de jubilación 19.811€ y si lo hacemos con 45 años obtendríamos únicamente 5.850€.

 

Parece obvio que interesa empezar cuanto antes a pensar en el bienestar futuro.  La alternativa a no hacerlo de esta manera, es empezar más tarde pero dedicando mayores cantidades a tal efecto, para obtener la misma suma al final de la vida laboral.

 

¿Dónde reside la verdadera necesidad de tener que ahorrar ya?  

 

En la relación entre afiliados y pensionistas, que está estancada alrededor de 2,25. Es una cifra muy baja (quiere decir que cada afiliado sostiene la mitad de la prestación de un pensionista) y que se mantenga plana después de tantos meses de creación de empleo añade una nueva sombra de dudas sobre la sostenibilidad del sistema.

 

La esperanza de vida en nuestro país sigue aumentando año a año. Así, en el año 1988, había en España poco más de 5,5 millones de pensionistas y el último dato del mes de marzo ya supera los 8,5 millones. Es decir, vamos a algo más de un millón de nuevos pensionistas por década.

 

El Estado tiene que actuar ya para luchar contra la inversión de la pirámide poblacional, para garantizar el bienestar en la nueva realidad demográfica. La sociedad envejece de dos a tres años por década. La edad media en España ha pasado desde los 33 años en 1975 a los 43 en 2015, debido a la combinación entre la baja natalidad y el incremento de la esperanza de vida.

La sostenibilidad del sistema de pensiones sólo está garantizada, a día de hoy, por la congelación de las prestaciones –con subidas del 0,25%–, que contiene el gasto en esta partida en torno al 12% del PIB. Si los españoles continúan jubilándose a los 67 años, el ratio trabajador-jubilado llegará a la paridad. Y si la edad de jubilación se mantiene, la población en edad de trabajar perderá unos siete millones de empleados hasta 2050. El gasto en pensiones se ha incrementado en unos 40.000 millones de euros desde 2007. Y el déficit de la Seguridad Social se multiplicará por cuatro en apenas 30 años.

 

Foto: VIKTOR HANACEK, Picjumbo.