Tipos de rentabilidad

¿Por qué cuando un depósito anuncia un 2% de rentabilidad después recibes un porcentaje inferior en tu cuenta? La clave está en qué la rentabilidad nominal no es la misma que la rentabilidad real, como el rendimiento bruto difiere del rendimiento neto.

Al hablar de beneficios, existen diferentes tipos de rentabilidad de una inversión y de una empresa que debes conocer.

¿Qué es la rentabilidad?

La definición de rentabilidad más utilizada pasa por equipararla a los beneficios que se obtienen en una inversión.

Desde un punto de vista empresarial, la rentabilidad engloba cualquier acción económica que utilice recursos y medios, destinada a obtener un resultado concreto. La consecución o no de este resultado determinará el grado de rentabilidad de la acción.

Tipos de rentabilidad

Hay más de una forma de clasificar la rentabilidad obtenida. La más obvia es hacerlo en función del tiempo en el que se calcula. Así, se puede hablar de rentabilidad anual cuando se refiera a periodos de 12 meses o de rentabilidad media cuando se refiere a un periodo concreto diferente.

Se puede incluso hablar de rentabilidad media anualizada cuando se toma la rentabilidad media de un periodo y se traslada al beneficio que se hubiese obtenido año a año.

A esta distinción se pueden añadir otros tres tipos de rentabilidades que son:

Rentabilidad bruta

En el caso de las empresas, se calcula dividiendo el resultado bruto entre las ventas.

Al invertir, la rentabilidad bruta sería el interés total que se obtiene sin descontar ningún gasto. Esto equivale al Tipo de Interés Nominal en productos como depósitos o lo que también se conoce como rentabilidad nominal en fondos de inversión y otros productos.

Rentabilidad neta.

En el ámbito empresarial es el resultado de de dividir el resultado neto de la empresa, que incluye gastos, entre las ventas.

Lo mismo ocurre al invertir, donde el beneficio neto restaría al bruto comisiones y otros gastos, como hace la TAE o Tasa Anual Equivalente, que se utiliza para comparar rentabilidades en inversiones con distintos periodos de tiempo. Es el dinero que llega a la cuenta corriente sin incluir el efecto fiscal

Rentabilidad real.

En el caso de las inversiones, la rentabilidad real descuenta dos elementos clave, los impuestos y la inflación.

El primero supone un impacto de entre el 19% y el 23% sobre el beneficio en la mayoría de productos de inversión, aunque existen excepciones como los planes de pensiones y otros productos con su fiscalidad diferida, lo que supone una ventaja.

El segundo es un enemigo silencioso que resta valor año tras año. La inflación mide el incremento del precio de la vida y su efecto sobre el dinero. Básicamente, hace que el capital pierda valor en la misma medida que crece el IPC.  Para calcular la rentabilidad real de una inversión, deberás restarlo al rendimiento nominal. Así, un interés del 4% se quedará en un 3% una vez se reste el efecto de la inflación si el IPC es del 1%.

Del mismo modo, también es posible hablar de rentabilidad absoluta al referirse a un fondo de inversión que ofrece rentabilidades fijas, pero no garantizadas. A esta se suma la rentabilidad acumulada, que es la suma del beneficio logrado en un periodo de tiempo amplio, que normalmente abarca varios ejercicios.

La rentabilidad real se aplica sobre cualquier inversión, incluso cuando la rentabilidad está garantizada. Es decir, cuando sabes de antemano el tipo de interés mínimo que obtendrás por el dinero.

Otros indicadores de rentabilidad

Empresas e inversores pueden añadir otros tipos de rentabilidades adicionales que sirvan para analizar determinadas áreas de negocio o aspectos concretos de la inversión. Son las siguientes:

  • Rentabilidad económica. Se usa para medir la eficiencia económica de una empresa en análisis fundamentales como los que hacen los fondos value. Sirve para medir la capacidad de una compañía para generar beneficios a partir de los activos y del capital invertido sin tener en cuenta la estructura financiera. Se expresa como un porcentaje y se calcula dividiendo el beneficio anual entre los activos.
  • Rentabilidad financiera. También se denomina rentabilidad del ROE (Return On Equity)  y relaciona el beneficio neto antes de impuestos con los recursos propios.
  • EBITDA. El ebitda mide la rentabilidad antes de impuestos, intereses y amortizaciones. Se usa para ver el flujo neto de efectivo de la empresa.
  • VAN o Valor Actual Neto. Es una fórmula de evaluar las inversiones y su posible rentabilidad a futuro. Consiste en actualizar los cobros y pagos llevándolos al presente y descontándolos a un tipo de interés determinado.
  • TIR o Tasa Interna de Retorno. Mide la rentabilidad de una inversión para las cantidades que todavía no se han retirado y está muy relacionado con el VAN. De hecho, calcula el valor de la tasa de descuento que hace que el VAN sea igual a cero en una inversión.

Estas medidas de rentabilidad son importantes a la hora de evaluar inversiones y decidir qué empresas incluir en su cartera.