¿Desgravan los préstamos personales? Guía para la declaración de la renta.
En España, por lo general, los préstamos personales no desgravan en la declaración de la renta, ya que no se consideran un gasto deducible, sino una deuda.
Sin embargo, hay excepciones: si está vinculado a una actividad económica (autónomos), a determinadas inversiones o a vivienda habitual bajo ciertas condiciones. En EBN Banco explicamos cómo declarar un préstamo personal o entre familiares para evitar problemas con Hacienda.
Por norma general, ¿un préstamo personal desgrava en la declaración de la renta?
Una de las preguntas típicas en cada campaña fiscal es si desgrava un préstamo personal o no. La respuesta general es clara: no, los préstamos personales no son deducibles en el IRPF. Esto se debe a cómo la Agencia Tributaria clasifica este tipo de operaciones.
El préstamo como deuda vs. ingreso ante Hacienda.
Cuando usted solicita un préstamo personal, el dinero recibido no se considera un ingreso, sino una obligación de devolución. Por tanto:
- No tributa como rendimiento.
- No es una ganancia patrimonial.
- Tampoco se considera gasto deducible (salvo excepciones).
En otras palabras, Hacienda entiende que no hay ni enriquecimiento ni gasto fiscal relevante, sino un simple flujo financiero.
Ejemplo: si solicita un préstamo de 10.000 euros para comprar un coche, ese dinero no se incluye en su base imponible ni tampoco podrá deducir las cuotas que paga cada mes.
Préstamos destinados al consumo privado.
A su vez, hay que conocer qué entiende Hacienda por préstamo personal. Dentro de esta categoría se engloba cualquier crédito con una finalidad de consumo privado. Por ejemplo:
- Compra de vehículos.
- Reformas no vinculadas a una actividad económica.
- Viajes.
- Gastos personales.
Ninguno de estos préstamos generan beneficio fiscal. Por consiguiente, no desgravan, y esto aplica tanto al capital como a los intereses.
Excepciones clave: casos en los que los préstamos sí desgravan en el IRPF.
Aunque la norma general es restrictiva y general, existen situaciones concretas donde sí puede haber ventajas fiscales asociadas a un préstamo personal. A continuación, analizamos los principales supuestos.
Préstamos para autónomos.
En el caso de trabajadores por cuenta propia, el tratamiento cambia. Si usted es autónomo y pide un préstamo personal para su actividad profesional, los intereses pueden ser deducibles como gasto, siempre y cuando estén relacionados directamente con dicha actividad.
Ejemplo: un diseñador gráfico solicita un préstamo para abrir un negocio y comprar equipos informáticos por valor de 15.000 euros. En este caso:
- El principal no se deduce, pero los intereses sí se pueden incluir como gasto deducible en su actividad.
Préstamos para compra o reforma de vivienda habitual.
Aquí conviene matizar. Actualmente los préstamos personales no desgravan para una vivienda habitual. Solo lo hacen, y en determinados casos, las hipotecas firmadas antes de 2013 (régimen transitorio).
Sin embargo, puede haber situaciones indirectas:
- Si el préstamo financia una reforma destinada a alquiler, los intereses podrían deducirse como gasto en rendimientos del capital inmobiliario.
Ejemplo: si reforma una vivienda que alquila utilizando un préstamo personal, los intereses pueden deducirse en los ingresos por alquiler.
Préstamos para estudios y formación.
En general, los préstamos para formación no son deducibles en el IRPF. No obstante, si la formación va ligada a una actividad económica (autónomos), los gastos asociados sí se podrían deducir. Esto incluye cursos profesionales o másteres vinculados a la actividad.
Ejemplo: un abogado autónomo que financia un máster especializado podría deducir los gastos formativos, pero no el préstamo en sí.
Préstamos entre particulares y familiares: ¿cómo afectan a la renta?
Mención aparte merece el tratamiento de los préstamos entre familiares o particulares. Este tipo de operaciones son frecuentes, pero se deben gestionar correctamente para evitar incidencias fiscales.
¿Hay que declarar los préstamos personales entre familiares?
Por un lado, una duda recurrente es si hay que declarar los préstamos personales entre familiares. Por ejemplo, un crédito para ayudar económicamente a sus hijos. La respuesta depende del contexto:
- No se declaran como ingreso si son reales.
- Sí se deben justificar documentalmente.
En caso contrario, Hacienda podría interpretarlo como una donación encubierta.
Requisitos básicos de los créditos entre particulares.
Para que un préstamo familiar sea válido:
- Debe existir un contrato por escrito.
- Puede ser con o sin intereses.
- Debe declararse.
Aquí entra en juego el modelo 600 para préstamos familiares. Se registra ante la comunidad autónoma y, aunque está exento de tributación, es obligatorio declararlo.
Ejemplo: un padre presta 20.000 euros a su hijo. Para eso, tendrá que firmar un contrato y presentar el modelo 600. El crédito así no tributa, pero queda registrado.
Tabla resumen con la desgravación de cada tipo de préstamo.
Cómo se declara un préstamo personal.
Otra cuestión habitual es cómo se declara un préstamo personal. En la mayoría de casos no se incluye en la declaración de la renta, salvo que genere deberes fiscales (intereses deducibles, actividad económica, etc.).
De hecho, no hay una casilla en la renta para préstamos personales, ya que no forma parte de los rendimientos habituales.

