Impuesto sobre el Patrimonio: las claves en 2023 | EBN Banco

Hay tributos que son noticia de forma recurrente y el Impuesto sobre el Patrimonio es uno de ellos. A diferencia del IRPF, que grava las rentas y las inversiones, este impuesto grava los bienes y posesiones de las personas.

 

En 2021 el Impuesto sobre el Patrimonio es noticia por haberse colado en la batalla política y en los Presupuestos Generales del Estado de la mano de Unidas Podemos. Para entender el cambio que plantea la formación morada y el motivo, es importante entender cómo funciona hoy este impuesto, cómo se calcula y a quiénes afecta.

 

¿Qué es el Impuesto sobre el Patrimonio?

 

Se trata de un impuesto directo y personal que grava el patrimonio de las personas. Es un tributo que sólo pagan las personas físicas, no jurídicas, por lo que no afecta a las empresas.

 

Además, se trata de un tributo cedido a las comunidades autónomas, que tienen potestad para legislar y establecer las bonificaciones que consideren oportunas.

 

¿A quiénes afecta el Impuesto sobre el Patrimonio?

 

Desde un punto de vista teórico, este impuesto afecta a todos los contribuyentes. Desde un punto de vista práctico sólo unos pocos están realmente obligados a presentarlo y a pagarlo.

 

Una de las grandes dudas al respecto es quiénes deben tributar por patrimonio. El primero motivo de la pregunta es que este tributo se suprimió de facto en 2008 mediante una bonificación del 100% del mismo y después se recuperó en 2011 con carácter transitorio. Año tras año se ha ido prorrogando esta excepción hasta el año 2021, cuando se ha recuperado de forma oficial según se dispuso en los Presupuestos Generales del Estado 2021.

 

El segundo motivo es que, como ya hemos comentado, la aplicación del Impuesto sobre el Patrimonio depende de las comunidades autónomas. Esto quiere decir que existe una normativa estatal que las regiones pueden adaptar cambiando los tramos, mínimos exentos o estableciendo bonificaciones. El caso más conocido es el de Madrid, donde no se paga este impuesto al existir una bonificación del 100%.

 

Cuándo hay que presentarlo

 

Los dos criterios que Hacienda tiene en cuenta para determinar si tienes que hacer el Impuesto sobre el Patrimonio son:

 

  • Que el resultado después de hacerlo sea positivo una vez aplicadas las deducciones y bonificaciones que correspondan.
  • Que aun siendo negativo el resultado, el valor de los bienes y derechos sea superior a los millones de euros.

 

En este punto es donde entra en juego la segunda clave de este tributo: qué bienes se tienen en cuenta y cómo hacer el cálculo del valor de los mismos.

 

La Ley 19/1991 establece qué bienes se incluyen en el Impuesto y cómo calcularlos. Salvo excepciones, como los planes de pensiones, se tienen en cuenta todos los bienes que tenga una persona, desde el dinero en metálico, acciones de bolsa, fondos de inversión e incluso las criptomonedas.

 

A estos bienes más fáciles de localizar hay que sumar otros como la vivienda, que Hacienda valora tomando como referencia el precio más alto entre el valor catastral, el de compra o el valor comprobado por la Administración a efectos de otros tributos. El último cambio de Hacienda en la valoración de viviendas hará que este impuesto sea más caro a partir de 2022, aunque no afectará al Impuesto sobre el Patrimonio de 2021.

 

También se sumarán obras de arte, joyas y otros bienes similares.

Cómo calcular el impuesto: exenciones y tramos fiscales

 

Las reglas del cálculo de impuesto incluyen exenciones a nivel estatal. Las más importantes son:

 

  • Exención de 300.000 euros para la vivienda habitual, de forma que sólo se sumará a efectos del impuesto las cifras que superen esa cantidad.
  • Mínimo exento de 700.000 euros para todos los contribuyentes, de manera que quienes no superen esa cuantía no tendrán que presentar el impuesto.
  • No se tendrán en cuenta a efectos del impuestos los negocios familiares y las participaciones en empresas familiares.

 

La cantidad restante pasará por las tablas del Impuesto. Esta es su escala estatal:

 

 

Después, cada comunidad autónoma puede establecer una estala diferente o bonificar el impuesto para que nadie pague, algo habitual en mayor o menor medida.

 

Cambios en el Impuesto sobre Patrimonio para 2022

 

En 2020 ya se sondeó la posibilidad de crear un nuevo Impuesto sobre grandes fortunas que vendría a sustituir el impuesto actual con un tributo estatal más sencillo y armonizado.

 

Este año se vuelve a tomar el pulso con una enmienda parcial en los Presupuestos Generales del Estado 2021 por parte de Unidas Podemos para incluir un recargo estatal dentro del impuesto.

 

En concreto, solicitan armonizar el Impuesto sobre el Patrimonio mediante una cuota estatal que se calcula según la normativa y escala estatal. Las comunidades donde se paga el impuesto podrían deducir la cuota pagada, mientras que las que lo tienen bonificado, estarían obligados a pagar.

 

La enmienda supone que las comunidades con el impuesto bonificado o por debajo de la escala estatal tendrán que abonar una diferencia respecto a la misma. Esta escala supletoria constaría de ocho tramos que van desde el 0,2% hasta el 2,5% y se aplicaría para quienes superen el citado mínimo exento de 700.000 euros.