Los cimientos lógicos de un asesor: Distribución de activos

Cuando cualquier individuo se inicia en el mundo de la inversión, nuestra tendencia natural es tratar de estimular esa dopamina (adyacente al riesgo) que nos produce acertar las acciones del “futuro”: ¿la Inteligencia Artificial va a cambiar el mundo? ¿por qué no comprar esta pequeña acción americana que tanto crecimiento ha tenido?

Habitualmente, nuestro cerebro buscará (sesgo de confirmación) argumentos para validar nuestra tesis. Tendemos a hacer trampas al solitario. Sin embargo, la tarea del asesor se aleja enormemente de este tipo de gestión puesto que preferimos remitirnos a fórmulas más prudentes que con plazo de inversión suficiente, de media, suelen tener mejores retornos.

 

Evidentemente, su asesor lejos de descubrir el próximo “Amazon” en su OPV, va a tratar de obtener una rentabilidad acorde a su perfil de riesgo desde una perspectiva patrimonialista, con el objetivo de combinar tanto la prudencia como la lógica financiera.

 

Con cierto componente didáctico, en el presente artículo profundizaremos sobre la distribución de activos (“asset allocation”) y su relevancia en los retornos del inversor. Hay numerosos estudios al respecto y todos parecen señalar que más allá de ser el perfecto “stock picker”, es más conveniente ser un buen selector de activos: ¿incluyo bonos convertibles? ¿doy mayor peso a la tecnología?…

 

Históricamente, ésta ha sido la estrategia más lucrativa para los inversores. Así lo destacan diferentes estudios:

 

Curiosamente, la percepción del inversor es diferente:

 

Parece que es preferible elegir estar en el sector “ganador” (imaginemos tecnología en esta última década) que en los “stock pickers” estrella, siendo en algunos casos una fama fugaz.

 

Explicado este axioma, la consecutiva pregunta que deberíamos hacernos es: ¿en base a qué argumento selecciono mi distribución de activos?

 

Desarrollamos los dos principales:

  1. Inversión por PIB mundial: compro la economía mundial “real”.
  2. Inversión por capitalización bursátil: compro la economía mundial en base a su “peso” en los mercados.

 

 

ESTRATEGIA EN BASE AL PIB

 

Nos llega una suma considerable de dinero y tras leer documentación sobre la inversión, decidimos ser prudentes y sencillamente invertir en el mundo, es decir, lo más diversificado posible a nivel geográfico. Objetivo: que mi patrimonio crezca según lo haga el mundo.

¿Sería utilizar el PIB como baremo una fórmula correcta? Analicemos los datos.

 

En base a esta aproximación y sin realizar ajustes, casi la mitad de nuestra cartera estaría en países emergentes (solo China pesa en torno al 15% respecto al PIB Global). Si leyéramos informes de fuentes como el Banco Mundial, el crecimiento parece venir de estas geografías, entonces: ¿invierto casi la mitad de mi cartera en fondos de Renta Variable chinos, indios…?

 

Nuestra recomendación sería que no. La razón es sencilla: no hace falta ir a bolsas de países emergentes para aprovecharse del crecimiento intrínseco de dichas áreas geográficas. Os incluimos un ejemplo:

 

Si nos fijamos en las cuentas de resultados de compañías de primera categoría (ej. Nestlé), ya tendríamos exposición al crecimiento secular de estas geografías a través empresas con balances solventes y una posición dominante dentro de su sector.

 

 

ESTRATEGIA POR CAPITALIZACIÓN BURSÁTIL

 

Si eligiéramos la opción de comprar el mercado, lo más probable sería elegir un índice en base a la capitalización bursátil dado que es el sistema más común. Simplificando, la capitalización bursátil es: “cuánto pesan las compañías en base a su mercado o índice”. Se le suelen añadir otros criterios igual de relevantes como “free float” o capital de libre circulación, es decir, la existencia de un mercado real donde haya transacciones entre los diferentes agentes económicos.

 

Desde EBN Banco preferiríamos esta opción respecto a la del PIB, aunque con matices.

 

La razón versa sobre el peso que unas pocas acciones pueden tener dentro de su cartera. Aquí os realizamos una comparativa del índice S&P 500 vs. Vanguard Total World Stock Index (Índice Global) vs. perfil agresivo de EBN Banco. Como vemos las diferencias son notables.

 

Es decir, nosotros tenemos como “benchmark” los principales índices bursátiles: los más diversificados y eficientes. Nuestra función es diseñar un plan estratégico que pueda lograr batirles con un riesgo más moderado, gracias al trabajo de nuestro Comité de Inversiones:

 

¿Qué peso tengo en tecnología? ¿Incluimos “High Yield”? ¿Gestión activa o indexada? ¿qué porcentaje de indexación tiene sentido? ¿qué gestor activo: boutique o gran firma de gestión? Interrogantes que nuestro Comité trata de solventar.

 

Nuestro reto: batir a los índices globales más eficientes con un riesgo más moderado. Esto puede sonar sencillo si nos comparásemos con el IBEX 35 o Eurostoxx 50 (índices ineficientes en cuanto a número de posiciones y composición sectorial), sin embargo, preferimos ser justos con nuestros clientes y batirnos con índices globales más acordes a la estrategia contra la que todo asesor se debería medir.

 

Benchmark Agresivo: MSCI ACWI EUR 80% + BBG BARC EUR AGG 1-3 TR INDEX EUR 15% + EONIA TOTAL RETURN INDEX 5%. Fecha – Rentabilidad 2.021: Cierre de julio 2.021.

 

Frente a un índice eficiente (Y JUSTO), neto de costes, podemos añadir un extra de rentabilidad. Se le suma que nuestra estrategia es más prudente que los propios índices: menos concentración de valores o peso sectorial. Ya que no solo es llegar al punto “X” de rentabilidad sino también analizar el camino hasta ese final.

 

Del mismo modo, el mundo perfecto por “capitalización” tampoco existe. Miremos al pasado:

 

Capitalización bursátil por países: 1.900 a 2.012

 

El mundo de la inversión está lleno de grises por lo que la interpretación es imprescindible. Si hubiéramos seguido simplemente el índice durante la burbuja de Japón de los años 90, hubiéramos sufrido una pérdida persistente de capital durante varios años. En aquel entonces los noticieros eran similares: “Japón es el futuro, hay que estar dentro”.

 

Nuestra visión es que la teoría del criterio único e irrefutable no es la recomendada. A pesar de ello, existe cierta gradación en la validez de unos u otros criterios.

 

 

CONCLUSIONES

 

En la inversión financiera, el mayor determinante de nuestra fuente de retornos suele provenir de su distribución de activos. Consecutivamente, os hemos querido aportar luz respecto a las variables en la asignación de activos: PIB o capitalización bursátil pueden ser nuestros primeros interrogantes.

 

Respecto al PIB, nuestra opinión es descartarlo. No queremos que las carteras de acciones de nuestros clientes se basen en mercados opacos como pueda ser el financiero chino. Del mismo modo, hemos visto que compañías tan “clásicas” como Nestlé ya tienen exposición a dichos mercados ¿Acaso los directivos de estas multinacionales, líderes en sus campos, no van a aprovechar el crecimiento orgánico de estos países? Que cotice mi compañía en la bolsa suiza, no es impedimento para diversificar geográficamente mis fuentes de ventas. Es una forma troncal de tener exposición a países emergentes, complementándose con fondos más nichos cuando así lo consideremos.

 

Por otro lado, invertir por capitalización bursátil, es una forma más eficiente que por PIB, pero no infalible. Os hemos mostrado un ejemplo de cómo hubiéramos sufrido con la crisis nipona o el grado de riesgo que asumimos (ej. concentración de valores) si es nuestra única variable.

 

En resumen, os hemos dado unas pinceladas de cómo pensamos desde EBN Banco y parte de nuestros argumentos a la hora de componer las carteras, siendo necesarias múltiples herramientas: desde elementos objetivos hasta los subjetivos. Subrayar riesgos como el regulatorio, tan en boca en estos días, que también debemos tener en cuenta.