Volatilidad por vacaciones – Analizando un mantra

En prensa financiera habréis leído alguna vez acerca del mal desempeño o, quizás, mayor volatilidad del mercado financiero en los meses de verano y de ahí nacen algunos dichos populares como “Sell in May and Go Away” o “vende en mayo y vete”. Por ello, os queremos aportar luz al respecto para ver cómo de cierta es dicha hipótesis.

Las preguntas que vamos a tratar de responder, por tanto, son: ¿es el verano una época negativa para los mercados? o ¿es simplemente más volátil?

 

Antes de comenzar con el análisis creemos conveniente definir el popular término volatilidad.

 

La volatilidad es una medida de riesgo usada en el argot financiero. Realmente es una métrica de entre tantas dentro de la gestión de riesgos: máxima caída, capacidad de recuperación tras una caída, dispersión de rendimientos negativos, etc.

 

La volatilidad es la desviación típica de una variable (ej. rendimientos), es decir, cómo de dispersas se sitúan las rentabilidades respecto a su media (promedio).

Como se observa, la “Cartera B” sería más arriesgada al dispersarse más de su media (“Lineal – Promedio”) que la “Cartera A”, a pesar de compartir el mismo rendimiento final.

 

De las sensaciones a la realidad.

 

Si nos remontamos al ocaso de la vida en blanco y negro (años 50) hasta el mundo digital en el que vivimos, los datos históricos del S&P 500 figuran de la siguiente manera:

Fuente: elaboración propia a través de datos de Bloomberg. Período: 1950-2020. Índice S&P 500.

 

 

Septiembre destaca por ser el mes con más períodos bajistas y con el peor retorno medio mensual.

 

Pero la inquietud puede venir por un período más amplio (verano) y no por períodos mensuales. Para simplificar el análisis, vamos a considerar el verano como el tercer trimestre del año con el mismo período muestral:

Fuente: elaboración propia a través de datos de Bloomberg. Período: 1950-2020. Índice S&P 500.

 

 

Como vemos aquí, sí que los meses del tercer trimestre (asumible a verano) han sido más bajistas y con una rentabilidad inferior a sus comparables, a pesar de ser ésta de signo positivo.

 

En tal caso, si desde el año 1950 hasta 2020 hubiéramos estado en liquidez, el coste de oportunidad hubiera estado cercano al 16%.

 

Ahora pensemos que usted como inversor decide contratar los servicios de un asesor para sondear el mercado financiero. Si dicho asesor fuera “creyente” de poder conocer los mejores trimestres en los que invertir es muy probable que hubiera seguido ciertos “usos sociales” como el de desinvertir su cartera antes del verano.  Si le hubiéramos contratado en el 2008, el coste de oportunidad hubiera sido de un 1,78% de rentabilidad media trimestral a causa de utilizar la futurología como herramienta de inversión:

Fuente: elaboración propia a través de datos de Bloomberg. Período: 2008-2020.

 

 

El “Antiguo Testamento” nos señala (década de los años 50) un paradigma mientras que el “Nuevo” desde el año 2008 cambia el patrón. Por ello, permitidnos citar la frase que Mark Twain popularizó: “hay tres tipos de mentiras: mentiras, grandes mentiras y estadísticas”.

 

Por último, nosotros pensamos que el origen del mantra popular es confundir “malos meses” con “meses volátiles”, dado que es común que en verano se reduzca el volumen de transacciones afectando a la volatilidad (amplitud de los movimientos o desviación típica).

 

El ejercicio que hemos llevado a cabo es analizar los datos del VIX (conocido también como el índice del miedo); este índice representa las expectativas de volatilidad que se descuenta en el mercado de opciones. Hemos cogido datos mensuales desde el año 1990 y seleccionado las 50 observaciones con más volatilidad agrupadas por meses y estas son las conclusiones:

Fuente: elaboración propia a través de datos de Yahoo Finance. Período: 1990-2021.

 

 

Efectivamente, en los meses de verano hay una dosis extra de volatilidad.

 

Incluso a pesar de esa realidad, los grandes hitos del miedo en estos últimos cinco años no han coincidido con los meses de verano:

Fuente: elaboración propia a través de datos de Bloomberg. Período: 2015-2020.

 

 

En resumen, lo que queremos señalar con esta nota de mercado es que a la hora de acompañaros en el “arte” de invertir debemos utilizar dos herramientas fundamentales: humildad y contexto, por ese orden. Con esto queremos expresar con datos la razón por la cual ésta no es una herramienta de inversión adecuada si queremos hacer una gestión prudente. Desde EBN Banco, pensamos que las fuentes de retorno a largo plazo se basan en dos prerrogativas: elegir una distribución de activos adecuada y seleccionar los gestores que mayor rédito aporten por tipo de activo.

 

Esta labor es una gran parte del trabajo de nuestro Comité de Inversiones y aquí sí es donde podemos encontrar causalidad en cuanto a fuente de retorno. Dejemos de lado las sensaciones e intentemos añadir el mayor rigor científico a una realidad tan cambiante como es la economía, siendo el mercado financiero su expresión más fidedigna.

 

 

Departamento de Gestión Patrimonial

EBN Banco