Qué son los ETF y cómo funcionan

En EBN Banco hemos realizado un análisis para explicarle las características de los fondos cotizados—Exchange Traded Funds por sus siglas en inglés—, así como las ventajas y desventajas para el inversor.

 

Los fondos y las acciones de compañías que cotizan en bolsa son dos de los grandes reclamos para los inversores. De evidente liquidez las segundas; en histórico auge los primeros: el patrimonio de los fondos de inversión españoles superó el pasado mes de agosto, por primera vez, los 300.000 millones de euros. El aumento de las suscripciones netas ronda el 16%, nada menos, en los últimos 12 meses, considerando los datos de Inverco.

 

Ambos, fondos y acciones, cuentan con un enorme margen para la diversificación. ¿Qué ocurre si se unen los dos mundos? Pues, de forma simplificada, que nos encontramos ante los vehículos denominados Exchange Traded Funds por sus siglas en inglés, que se han traducido al castellano como fondos de inversión cotizados. Aquí contamos qué son los ETF, cómo funcionan y cuáles son los pros y los contras de invertir a través de ellos.

 

Qué son los ETF

 

Con estas pistas, resulta obvio que se trata de productos híbridos que combinan algunas características de los fondos de inversión y otras de las acciones. Por un lado, no dejan de ser fondos y, como consecuencia, quedan dentro de las instituciones de inversión colectiva según la clasificación que elabora la Comisión Nacional del Mercados de Valores (CNMV). Por otro, los ETF se distinguen de los fondos tradicionales en que pueden ser comprados y vendidos en cualquier momento, en tiempo real, del mismo modo que sucede con los títulos en los mercados bursátiles. En el resto de fondos de inversión, en cambio, el valor se determina llegado el cierre del día.

 

No obstante, los ETF sí son fondos al uso en cuanto a que están conformados por cestas de acciones y activos financieros.

 

Asimismo, los ETF se componen de un patrimonio común que aportan los inversores que en ellos entran—denominados partícipes—del que se ocupa una sociedad gestora para intentar lograr los mejores resultados. Tomando éstos como referencia se establecen los rendimientos individuales.

 

Cómo funcionan los ETF

 

Una particularidad de estos fondos, que llegaron a España en 2006 tras sus inicios en los 90 en la Bolsa de Toronto, es que, en muchos casos, tienen como propósito replicar el comportamiento de un determinado índice: el Ibex 35, el EuroStoxx 50 o el Nasdaq 100, entre otros ejemplos. Aunque no siempre se trata de renta variable, ya que también pueden ser índices de renta fija. Con el paso de los años, los ETF superaron ese formato hasta llegar a actuar, en la actualidad, como referencia para sectores enteros. Además, existen otros tipos de ETF: de divisas, de bonos, de materias primas, apalancados, etc.

 

Ventajas de los ETF

 

Además de la elevada liquidez ya explicada, entre los aspectos positivos de los fondos cotizados se encuentran los que figuran a continuación.

 

  • • Accesibilidad para el pequeño inversor a un abanico enorme de posibilidades a cambio de importes mínimos de inversión.
  • El punto anterior implica una diversificación tremenda a la hora de construir carteras inversoras que se deriva del hecho de que los ETF se encuentran referenciados a una cesta o grupo de activos, evitando así la concentración.
  • Como los ETF suelen representar a un índice, en todo momento se conoce la composición del producto y las cifras en tiempo real de sus cotizaciones, como ya hemos apuntado. Es decir, estos fondos se distinguen por su gran
  • • La comisión de gestión de los ETF suele ser menor que las que presentan los fondos al uso. Ello se debe a que los primeros se apoyan en la gestión pasiva, con lo que el papel del gestor no es tan relevante.
  • Más allá de la eventual rentabilidad que pueda obtenerse por el aumento del precio de un ETF, los partícipes cuentan con la posibilidad de recibir dividendos.

 

Desventajas de los ETF

 

Toda inversión tiene ventajas e inconvenientes, siendo los ETF un producto más en este sentido. Así que los fondos cotizados presentan también ciertas desventajas:

 

  • • La fiscalidad resulta menos favorable que en los fondos de inversión tradicionales, puesto que los ETF tributan como las acciones y no cuentan con la opción de poder efectuar traspasos entre diferentes productos sin tener que pagar impuestos por las plusvalías logradas.
  • • Si el diferencial que se da entre el precio de oferta y el de demanda de un ETF es alto, se hace más complicado vender a un precio favorable y se pierde la ventaja de la liquidez.

 

Con todo, los ETF son un instrumento interesante para inversores particulares, dado que permiten una exposición diversificada a regiones, a sectores de actividad y a una dilatada variedad de activos con la mecánica de una simple operación bursátil, que se produce en tiempo real y a un coste razonable.